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miércoles, 15 de agosto de 2018

The Office

Tras escribir nada menos que 50 entradas desde que empecé este pequeño e intermitente proyecto en 2014, me gustaría recordar que el propósito de mi blog nunca ha sido realizar una crítica profunda de las series más de actualidad, sino proponer diferentes opciones para esos tan temidos e inevitables momentos de: "¿Y ahora qué vemos?". Es por eso que nunca me adentro demasiado en la trama ni en la psicología de los personajes, simplemente ofrezco una visión general (una cata, ¿lo pilláis?) del argumento de la serie y lo que me parece destacable de ella sin entrar en demasiados detalles para no caer en el spoiler, ese mal de la era de internet.


Por ello, hoy propongo una comedia de la NBC que se presta perfectamente a maratones veraniegos o de fin de semana en el sofá, provocando carcajadas y vergüenza ajena a partes iguales. Si os animáis a verla, tendréis ni más ni menos que 188 episodios de 20-25 minutos por delante, divididos en nueve temporadas que empezaron en 2005 y acabaron en 2013. Vamos, que la serie está más que terminada, pero no por ser "vieja" ha perdido un ápice de su frescura.

Se nos presenta, en forma de falso documental, el día a día en una pequeña oficina de pueblo de la empresa papelera Dunder Mifflin. Apasionante, ¿verdad? Pues, aunque parezca mentira, así es. Quizá tenga algo que ver el hecho de que los trabajadores de esta empresa sean de lo más variopinto y aprovechen cualquier excusa, por absurda que sea, para no trabajar. Y el primero de ellos es el memorable jefe inútil por excelencia Michael Scott, interpretado por el archiconocido Steve Carell (también productor de la serie). En serio, este personaje me ha hecho sentir vergüenza hasta el extremo de tener que taparme los ojos y los oídos en más de una ocasión...y aún así tiene un huequito en mi corazón. 



No sólo él, todo el personal de la oficina: administrativos, comerciales, contables, etc tienen una personalidad propia y sorprendente que se va desarrollando a lo largo no sólo de las nueve temporadas,  sino de varios webisodios, ampliando las posibilidades de las tramas conforme vamos conociendo a unos personajes cuyas acciones y decisiones no rayan, cavan hondo en el humor absurdo, dándole una nueva dimensión al sentido de la palabra "ridículo". Hay romances, rupturas, bromas, negocios que fracasan, ideas estrafalarias y todo tipo de situaciones en las que se sobrepasa, de largo, la línea de lo políticamente correcto. Y aun así les coges cariño a todos, por raritos o psicópatas que resulten.



Aunque no siempre los remakes son buenos, esta versión americana de la comedia británica del mismo nombre, creada por el humorista Ricky Gervais, logró tener incluso más éxito que su predecesora, ganando dos premios Emmy a mejor serie comedia y mejor dirección, y un Globo de Oro al mejor actor para Carell, entre otros muchos premios.  Y además, si finalmente decidís verla, se abrirá ante vosotros todo un mundo nuevo de memes y GIFs hilarantes para comunicaros con vuestros amigos sin necesidad de palabras. ¿Se puede pedir más?




Calificación en IMDb: 8'8

Mi calificación: 9


domingo, 9 de abril de 2017

Tú, yo y el Apocalipsis

Mira que me habían avisado, no puedo decir que no supiera que iba a ser un “rollo” de una temporada, pero aun así me lancé y...ahora no puedo olvidarla. La primera vez que supe de su existencia fue en una de esas listas que adoro, tipo: “Diez series infravaloradas que deberías ver”.  Les hice caso y nada, aquí estoy, recomendándola a pesar del vacío que ha dejado en mi interior.



La culpable de mi dolor es una serie cómica sobre los últimos días de la humanidad. Sí, hay lugar para el humor durante el Apocalipsis. El planteamiento es muy sencillo: cuando salta la noticia de que un cometa colisionará inevitablemente contra la Tierra en 34 días, se inicia una alocada sucesión de acontecimientos marcados por la fatal cuenta atrás de nuestro planeta. La trama se centra en un ecléctico grupo de personajes aparentemente inconexos, que se enfrentan al inminente fin del mundo cada uno a su manera. El caos, la esperanza y la voluntad de realizar deseos ocultos marcarán los últimos días de la humanidad y de nuestros anómalos protagonistas.





Tenemos a un sacerdote cínico y deslenguado (un Rob Lowe al que ya le tenía cariñito por Parks and Recreation y al que ahora no puedo más que adorar), que trabaja desenmascarando a falsos mesías como abogado del diablo junto a su nueva y tímida ayudante, una monja que curiosamente como más guapa está es con el hábito y la toca. También conoceremos a una bibliotecaria encerrada en prisión por un crimen que no cometió, que se encuentra involuntariamente bajo la protección de una neonazi loca (válgame la redundancia); a un aburrido empleado de banca traumatizado por la desaparición de su esposa; a unos militares que intentan evitar la colisión del cometa y un largo pero interesante ETC. Como podemos ver en la intro de la serie, algunos de ellos estarán destinados a encontrarse en un búnker en Slough (Inglaterra) y convertirse en el improbable futuro de la humanidad. Cojonudo.


Se trata de una producción de 2015 de la cadena inglesa Sky coproducida por la americana NBC, y de hecho la trama se desarrolla entre Gran Bretaña y Estados Unidos. La fusión funciona, aunque el tono dramático-humorístico que la hace tan especial es sin duda 100% british. Visualmente resulta muy atractiva, y la trama es sorprendente, divertida y original. ¿Lo único malo? Que consta, como yo ya sabía antes de engancharme a ella, de una sola temporada de diez capítulos. He leído que al tratar sobre el fin del mundo era lógico que su duración estuviera limitada, blabla, blibli, pero cuando anoche vi el último capítulo, no sólo cogí traumita sino que me quedé con un montón de dudas que una desesperada búsqueda por internet no logró quitarme de encima. Hacía mucho tiempo que el final de una serie no me dejaba con esta sensación de: “¡Quiero más, cabr*nes!”. Así que la única esperanza que me queda es recomendárosla para tener a alguien más  con quien comentarla y elaborar teorías y oye, quién sabe, igual si nos juntamos muchos fanses y nos ponemos pesados va y hacen otra temporada, ¿no? ;)


Calificación en IMDb: 7’8
Mi calificación: 9’2

domingo, 5 de marzo de 2017

Parks and Recreation

Ocho meses después, he decidido retomar este blog por varias razones: me he comprado un portátil que no va a pedales, tengo mi primer domingo ocioso en meses y he terminado una serie que no es nueva en absoluto, pero que me ha encantado y finalizarla ha dejado un pequeño agujerito en mi corazón seriófilo.
Vuelvo pues de mi “breve” retiro para hablaros de Parks and Recreation, una comedia estadounidense de la NBC estrenada en 2009. Se emitieron en total 125 episodios de 20-30 minutos repartidos entre siete temporadas. La última temporada, ambientada y emitida tres años después de la sexta es, en mi opinión, la más floja, no dejando por ello de ser divertida.


La serie nos muestra el día a día de los trabajadores del Departamento de Parques y Recreación (sí, esto existe) de la ficticia ciudad de Pawnee, Indiana. Está filmada en modo “mockumentary” (falso documental), al igual que The Office; de hecho, los detractores de Parks la acusaron de ser un mero plagio de ésta última al principio.
La trama comienza cuando una enfermera local pide ayuda a Leslie Knope, la subdirectora del departamento, después de que su novio (un Chris Pratt gordete, unos años antes de convertirse en el buenorro Starlord de Guardianes de la galaxia) se rompa las dos piernas al caer accidentalmente en el foso de un solar abandonado. La propuesta inicial es convertir dicho solar en un parque comunitario, pero lo que parecía un proyecto sencillo se convierte en una pesadilla burocrática.  Este problema sirve de excusa para que Leslie y su equipo inventen todo tipo de estrategias para lograr superar las múltiples trabas legales que se les presentan y para conseguir que los peculiares habitantes de la ciudad apoyen y financien el proyecto de remodelación del solar.


El guión está plagado de ese humor absurdo que tanto adoro, sostenido gracias a la miriada de personajes que conforman el “universo Parks”, tanto los propios trabajadores del departamento como los estrafalarios habitantes de Pawnee. Los protagonistas son seres humanos defectuosos pero entrañables, que se quieren de forma peculiar, y cuyas opiniones y reacciones resultan surrealistas e inexplicables la mayoría de las veces. Describirlos uno a uno sería innecesariamente largo, simplemente confiad en mí cuando os digo que es inevitable cogerles cariño a todos y cada uno por diferentes motivos.
De hecho, hace poco he leído sobre las “happy places”, series que crean un entorno acogedor para el espectador, haciéndole sentir de algún modo “como en casa”. Suelen ser comedias corales que consiguen que su público se sienta indirectamente incluido en las bromas internas de sus personajes. En mi opinión esta descripción encaja perfectamente con esta serie simpática y optimista sobre unos tipos algo raros en un ayuntamiento local. Es una comedia sin ninguna otra pretensión que hacernos felices durante veinte minutos, y eso siempre es de agradecer.


Parks consiguió un fandom muy numeroso en las redes sociales y fue nominada a distintos premios en multitud de ocasiones, aunque sólo se llevó el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia para Amy Poehler en 2014. Sin embargo, al documentarme para escribir esta entrada, me ha sorprendido la cantidad de críticas negativas hacia la serie que he encontrado en medios especializados, pero eso es sólo porque los críticos no tienen ni puta idea. Yo sí, yo toda, por supuesto; hacedme caso y ved la serie, os aseguro que no pasará mucho tiempo hasta que queráis empadronaros en la ciudad de Pawnee: “Primera en amistad, cuarta en obesidad”.


Calificación en IMDb: 8’6

Mi calificación: 9’2

jueves, 23 de octubre de 2014

Community

No os voy a mentir, lo de seguir chopocientas series a la vez para poder opinar sobre ellas en este blog suele ser entretenido pero a veces es un poco como si me pusieran deberes: aguantar tres capítulos o una temporada entera con tal de tener una opinión bien formada, puede llegar a ser un coñazo insufrible en algunos casos (de los cuales ya os hablaré más adelante). Otras veces, se alinean los planetas y encuentro alguna joyita que me hace absolutamente feliz, que ocupa mi mente y me obliga a abandonar cualquier otra serie que esté siguiendo. Y ahora mismo estoy en plena conjunción astral,  enganchada y enamorada de Community <3.


El objeto de mis amores es una comedia estadounidense emitida por la NBC, que trata sobre un grupo de estudiantes que asisten a una universidad comunitaria situada en la ciudad ficticia de Greendale. Todo empieza cuando un abogado carismático y sin escrúpulos, cuyo título ha sido invalidado, decide formar un grupo de estudio de español para ligarse a una chica y hacer así más llevadero su paso por el campus. La jugada no acaba de salirle como esperaba, y poco a poco se va encariñando del variopinto grupo de inadaptados que forman el grupo: un friki fanático de la cultura popular; una ex-estrella de fútbol americano lesionado; una empollona que fue adicta a los medicamentos contra la hiperactividad; un señor entrado en años, racista y lleno de prejuicios (Chevy Chase, resucitado para toda una nueva generación de telespectadores); una madre cristiana divorciada; y una activista de causas perdidas, objeto de deseo del protagonista.

También suelen interactuar con el grupo principal un desequilibrado profesor de español de origen chino (encarnado por el chino cachondo de las pelis de Resacón), un profesor de psicología británico obsesionado con vivir el presente, un decano que trata desesperadamente de que su universidad sea lo más parecido posible a una universidad “real” y un sinfín de secundarios curiosos. Además en muchos capítulos encontramos otras caras conocidas haciendo algún que otro cameo, como Owen Wilson o Jack Black.


La serie se caracteriza por utilizar humor meta y por hacer continuas alusiones a la cultura popular, a menudo parodiando los clichés del cine y la televisión. Y vosotros diréis: “Ah, pues muy bien, ¿pero qué narices es eso del humor meta?”. Pues viene a ser humor autorreferente, algo así como reírse de tus propias bromas privadas, de bromas que ya has hecho anteriormente. Vamos, lo que todos hacemos con nuestro grupo de amigos. Esto sucede sobre todo a través del personaje de Abed, una especie de crítico televisivo dentro del reparto, que hace continuas comparaciones entre la vida de sus compañeros y la trama de distintas series y películas.


Las audiencias de esta serie estrenada en 2009 fueron siempre irregulares, pero como buena serie de culto que es, sobrevivió gracias al apoyo de la crítica y de sus pocos pero fieles seguidores nada menos que durante cinco temporadas. Muy pocas series pueden decir que su creador fue despedido y vuelto a contratar tras una temporada, o que un portal de internet (Yahoo!) se vaya a encargar de producir una sexta temporada que se emitirá en streaming.

De momento sólo he visto la mitad de la primera temporada, y aunque he leído que es de las más flojas, ya os digo que me está encantando. Los personajes, aunque encasillados en sus respectivos roles, me caen fenomenal (quizás los que menos gracia me hacen son la supuesta pareja protagonista); y las tramas y diálogos siempre me arrancan más de una carcajada. Impagables por ejemplo son los momentos al final de cada capítulo que suelen protagonizar Troy y Abed, un dúo cómico con mucha química (adjunto uno de sus gags más memorables como muestra). Hacedme caso y dadles una oportunidad a estos perdedores que pasan mucho tiempo en el campus pero poco estudiando, ¡igual hasta os enamoráis como yo!.


Nota en IMDb: 8’6
Nota personal: 9’7