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lunes, 13 de junio de 2016

Mr. Robot

Tras finalizar la segunda temporada de mi guilty pleasure "Jane the Virgin", me dediqué a vagar por el catálogo de series de mi tele en busca de un nuevo entretenimiento para mis horas muertas. Entre numerosas ofertas, encontré una serie que ya me habían recomendado mis amigos frikorros (pero los frikorros extremos), así que decidí darle una oportunidad. Y me he papado sus diez capítulos de 49 minutos en tres dias. Señoría, no tengo más que decir. Bueno, sí:

Mr. Robot ha sido descrita como thriller psicológico, pero yo añadiría que es un thriller psicológico muy actual y la encarnación de los peores miedos de las grandes empresas que supieron sacar tajada de la crisis económica mundial. Se tratan temas tales como la mencionada crisis político-económica, la seguridad cibernética, la vigilancia masiva a través de la tecnología, el cyberacoso, las drogas, la extorsión...temas todos controvertidos e incómodos, que subyacen en nuestro día a día aunque a veces prefiramos mirar hacia otro lado para no vivir en un mundo de conspiranoias.


Elliot Alderson es un joven antisocial y ojeroso, administrador de sistemas en la empresa de seguridad cibernética Allsafe. Sus amistades se limitan a su psiquiatra, una amiga de la infancia, su vecina-camello y su pez Qwerty. En su tiempo libre utiliza sus habilidades para hackear a toda persona que se cruza en su camino y denunciar injusticias de manera anónima. Un día Elliot es reclutado por Mr. Robot, un misterioso personaje que ha reunido a un grupo de hackers antisistema bajo el nombre de fsociety con el propósito de destruir la multinacional más poderosa del mundo, Enron (Evil Corp para los amigos). 


El protagonista es un antihéroe drogadicto, paranoico, decepcionado con la humanidad y la existencia, que arrastra graves problemas sociales. Y aun así se le coge cariño. Para hacer las cosas más interesantes, además, este inadaptado se convierte en el narrador y voz en off de la historia, dando lugar a momentos algo confusos y erráticos en los que cuesta distinguir realidad de ficción. Y eso también tiene gancho. Tanto el guión, como la estética, como los personajes y los actores que les dan vida, son muy acertados. Lo cual tiene mérito ya que se trata de un reparto de desconocidos a excepción hecha del hasta ahora estrellado Christian Slater.


Puede que no se trate de una serie muy comercial, ya que es oscura y malrollera y utiliza términos informáticos de manera muy técnica y precisa, lo cual limita bastante el público objetivo. A pesar de todo ello, se llevó numerosos premios en 2015, entre ellos dos Globos de Oro por mejor serie drama y actor secundario (Slater); y justo dentro de un mes, el 13 de julio, se estrenará la segunda temporada con otros diez capítulos. Así que debe haber más ciber-paletos como yo que le han encontrado la gracia más allá de las numerosas líneas de programación y han quedado cautivados por este entramado millennial asesorada por Anonymous. Recordad: our democracy has been hacked.

Calificación en IMDb: 8'8

Mi calificación: 9







jueves, 24 de julio de 2014

Luther

Sin ánimo de hacer publicidad, os contaré que la semana pasada descubrí que en la videoteca de Imagenio hay maratones de series gratuitas. Revisando las opciones disponibles decidí empezar a ver The Bridge pero al parecer los capítulos tienen “fecha de caducidad” y la primera temporada empezaba desde el capítulo 9, con lo cual la descarté. Más abajo encontré Luther, una serie sobre la cual había leído en algún foro y que tenía en mi lista de asuntos pendientes. Normalmente me da mucha pereza empezar series que ya llevan varias temporadas emitiéndose, pero al ver que entre las tres temporadas existentes tan solo sumaban 14 capítulos de una hora cada uno me animé a empezar a verla con mi padre. Y ya sólo nos quedan dos capítulos para acabarla. La hemos devorado.


La sinopsis viene a ser algo así como: un detective de la Unidad de Delitos Graves, superdotado y con problemas de control de ira, se reincorpora al trabajo después de un periodo de baja. Pero es bastante más que eso. Aunque te intenten recordar continuamente que el protagonista tiene un fondo oscuro, yo enseguida conecté con él y su forma de actuar, empaticé con su modo de resolver los problemas y le cogí un cariño y una lástima casi inmediatos. A lo mejor lo que pasa es que yo también estoy tarada, quién sabe.


Se nos van presentando diferentes crímenes llevados a cabo en el Londres actual por asesinos francamente perversos y muy logrados, sin escrúpulo alguno y diferentes grados de enfermedad mental, diría yo. Aunque los casos son por lo general sangrientos y el ambiente es oscuro y sórdido, la serie no se recrea ni en la violencia ni el sexo. Esos elementos están ahí, siempre de fondo, pero no se muestran explícitamente. Y es difícil resultar así de elegante (mirad qué maravilla de intro) hoy en día y aun así conseguir mantener en tensión a un espectador que desde el principio conoce la identidad de cada asesino pero debe acompañar a Luther a través de sus curiosos métodos deductivos hasta llegar a la resolución del enigma.


Idris Elba, el primer negro despeinado de la historia de la humanidad (a la foto de arriba me remito), es claramente el corazón de esta serie. Casi todo el peso de la acción recae sobre su personaje, el inspector John Luther: atormentado, obsesivo, con una total dedicación al trabajo y convencido de que “lo correcto” no siempre es lo que dicta la ley. Aunque se ve rodeado de numerosos secundarios fijos y bastante bien construidos a lo largo de las temporadas, él es el núcleo de todo, el gancho que hace que quieras seguir viendo más. Su personaje está sobrado de carisma: su forma de andar, encorvado y con las manos en los bolsillos de su característico abrigo gris ceñido se te quedan grabados en la memoria. No en vano Elba ganó un Globo de Oro en 2012 como mejor actor de miniserie.


Las temporadas de esta serie policiaca/drama psicológico de la BBC no son constantes en cuanto a calidad. La primera impacta porque Luther está en plena tormenta emocional y laboral: su mujer le abandona y está siendo investigado por Asuntos Internos. Si a eso le añadimos la entrada en escena de la enigmática Alice Morgan, toda la trama toma un cariz más que interesante. La segunda temporada pierde un poco fuelle, quizás por la dosificación del personaje de Alice, la cual nos regala sin duda los mejores diálogos frente a Luther. A mitad de ver la tercera, me atrevería a decir que está siendo correcta, aunque no apasionante.


A pesar de estas irregularidades en cuanto a la calidad de las temporadas, la serie tiene un 8’6 en IMDb, se está preparando una precuela cinematográfica y además un spin off sobre la inquietante figura de miss Morgan. Así que yo diría que vale la pena echarle un ojo, ¿no?