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jueves, 28 de junio de 2018

Westworld

¡Oooopsy! ¡Casi un año sin escribir en el blog! OMG! Menos mal que tengo vacaciones de profe, gracias a eso me quedan por delante diez semanas para contaros qué he estado viendo durante todo este tiempo (aparte de First Dates, claro xD). 

Y como justo ayer acabé de ver la segunda temporada, reanudo mi blog con este western de ciencia ficción y suspense de HBO, creado en 2016 por Jonathan Nolan (el hermano pequeño de Christopher-Memento-Batman-Inception Nolan) a partir de la novela homónima de Michael Crichton (este señor no sólo escribía sobre dinosaurios, al parecer). Cada una de las dos temporadas consta de diez episodios de una hora, y ya se está preparando la tercera temporada para 2019. 




Imaginad que, en un futuro no muy lejano, un iluminado crea un parque de atracciones para adultos, una especie de Disneyworld donde puedes violar, torturar o matar sin consecuencias. "¡Qué horror!", diréis; "¿Cómo va a ser eso?", pensaréis. Pues muy fácil: en Westworld los invitados humanos son recibidos por huéspedes androides de apariencia totalmente humana, y pueden dar rienda suelta a sus más oscuros instintos sabiendo que los robots no les harán daño alguno. 

El creador de dicho mundo alejado de las leyes no es otro que el Dr. Robert Ford, un Anthony Hopkins rodeado de un elenco de caras más que conocidas, como James Marsden, Jeffrey Wright (ese Bernard que es la versión afroamericana de mi primo), Evan Rachel Wood, Thandie Newton o Ed Harris (todos en la imagen inferior, de izquierda a derecha). 




En esta serie se plantean los mismos debates morales que en Real Humans, anteriormente comentada en este blog: ¿tienen derechos las máquinas? Al mezclar inteligencia artificial y robótica, los límites se difuminan. "Total, las máquinas no tienen sentimientos, ¿no?". Os aseguro que muchas de las imágenes de esta serie, no exenta de sexo y violencia, os harán removeros incómodos en vuestros asientos y avergonzaros de la raza humana. 

Aunque en ocasiones pueda parecer que la serie transcurre muy lentamente, llena de planos aéreos molones del desierto y de secuencias repetidas en bucle, los muy cabritos consiguen dejarte con el culo torcido al final de cada capítulo y juegan con tu mente una y otra vez, desmontando teorías que dabas por hechas (no olvidemos que los Nolan son responsables de Memento e Inception, como ya he comentado antes). No en vano es una de las series más nominadas y premiadas de los últimos años.



Para terminar, dos reflexiones muy importantes: 1. ¿Soy la única a la que la intro le recuerda a la de Black Sails? y 2. Recordad que: "Estos placeres violentos tienen finales violentos".  Mil gracias a aquellos que habéis dedicado unos minutos de vuestra vida a leer las chorradas que me da por escribir, nos vemos la próxima semana (esta vez de verdad).


Calificación en IMDb: 8'9

Mi calificación: 9'2

domingo, 26 de marzo de 2017

Dirk Gently's Holistic Detective Agency

En mi empeño por ofreceros un surtido variado de series con las que llenar vuestros momentos de ocio casero, os traigo hoy una reseña que no voy a negar me ha resultado difícil de calificar, desmenuzar y explicar. De hecho acabé de ver esta serie el fin de semana pasado y aun no estoy segura de haber captado todos los niveles de locura y caos que presenta.
Para intentar entenderla, empecemos por los orígenes: esta serie de BBC América para Netflix no es la primera adaptación que se hace de la trilogía homónima inacabada de Douglas Adams (autor de la Guía del autoestopista galáctico). Dichas novelas son una mezcla de thriller con ciencia ficción y comedia, llenas de situaciones y personajes disparatados. En 2010, la BBC lanzó un capítulo piloto basado en este proyecto, pero no fue hasta dos años después que se emitieron otros tres capítulos, con unos niveles de audiencia muy por debajo de lo esperado por la cadena. Sin embargo, esta nueva adaptación libre de ocho capítulos de una hora parece haber tenido una acogida lo suficientemente buena como para rodar una segunda temporada a estrenar en octubre de este mismo año.


En el primer capítulo vemos cómo un botones de hotel fracasado (Elijah Wood y su cara de eterno alucinado) se ve implicado en un extrañísimo asesinato y es “contratado” como ayudante de un detective holístico. ¿Eso qué é lo que é? Pues según el susodicho Dirk Gently, todo está conectado y se puede resolver cualquier crimen o misterio siguiendo la interconexión fundamental de todas las cosas, por nimias o improbables que parezcan. Para enredar aún más la cosa, este estrafalario detective dice haber sido contratado por la víctima para investigar su propia muerte seis meses antes del  asesinato. WTF? Pues eso, que la serie se las trae.
Los protagonistas irán siguiendo una serie de pistas, mentira, se irán dando de morros con una serie de casualidades interconectadas, situaciones absurdas y unos cuantos personajes estrambóticos mientras intentan resolver el asesinato y encontrar a la desaparecida hija de la víctima. Entre la galería de frikis que se encuentran en el camino estos detectives de casualidades, tenemos desde agentes del FBI hasta una asesina holística, pasando por unos anarquistas con curiosas habilidades sensoriales y un largo etcétera de pirados.


A mí por momentos me recordaba a Utopía, por la música, el colorido y esos personajes tan raros y poco agraciados. La presentación sin embargo tiene toques que recuerdan a la de El ministerio del tiempo y a la de Stranger things (toma mash up) y mi amiga Maria la describe como “Doctor Who on drugs”. Esto último tampoco es de extrañar, dado que Douglas Adams fue el guionista de varios capítulos del Doctor y de hecho escribió las aventuras de Dirk Gently como un posible spin-off salido del universo whovian. El parecido es inevitable.

En resumen, el planteamiento de la trama es enrevesado, un caos ordenado en el que las piezas van encajando poco a poco, a veces de manera surrealista y absurda, pero natural en cierto modo. La cantidad de subtramas y personajes puede echar atrás al espectador medio, pero sin duda atrapará a los adeptos a las comedias cósmicas británicas (sí, eso existe). Puede que, como yo, haya momentos en los que ni siquiera entendáis lo que estáis viendo, pero sin duda esta serie tiene algo que engancha y que te obliga a seguir mirando aunque sea para intentar encontrar respuestas. Puede no haber sido mi serie favorita del mundo pero me he reído, me ha descolocado y me ha entretenido hasta el final. Y además me ha dado que pensar: ¿existen realmente las casualidades o todo tiene un porqué? Con esta duda filosófica os dejo, ¡nos vemos por las redes!

Calificación IMDb: 8’6

Mi calificación: 7



miércoles, 16 de julio de 2014

Black Mirror

En mi última entrada os hablé del hype y hoy quiero presentaros otro concepto relativamente nuevo: el concernismo. Este término deriva del vocablo inglés “concern”, preocupación,  y da nombre a una corriente filosófico-artística que propone y analiza posibles futuros cercanos exagerando alguno de los aspectos de la vida contemporánea. Plantea hipótesis escépticas sobre qué haríamos los humanos frente a pequeños cambios del orden establecido. Dentro de esta corriente se encuentra sin duda la miniserie británica Black Mirror, objeto del presente post.


Por el momento consta de dos cortísimas temporadas de tres episodios, lo cual siempre aumenta el impacto sobre el espectador (generalmente, cuantos menos episodios tiene una obra, más fácil es venderla como un acontecimiento). En cada episodio de 45 minutos se denuncia algún aspecto de la sociedad actual, presentándonos como una masa adormecida, poco crítica y adicta al impacto visual.


Tanto el gran nivel de la producción como su enfoque directo de los conflictos consiguen impactar al televidente, y le han servido para obtener un 8’7 en IMDb. Además, a pesar de tratarse de historias independientes, hay cierta conexión entre ambas temporadas, cuyos capítulos se dividen en tres temas distintos aunque interrelacionados: el impacto de los avances tecnológicos en la intimidad y en la política, y la influencia de los realities en la sociedad.


Es complicado hablaros de esta serie sin resumir algunas de sus tramas, pero creo que es preferible que las vayáis descubriendo por vosotros mismos. Sin embargo, no puedo evitar señalar que mi episodio favorito fue el primero de la segunda temporada, Be right back, que de hecho fue el primero que vi y me impactó por su ternura dentro de la desesperación. El resto de episodios por supuesto también valen la pena en mayor o menor medida, pues te llevan a reflexionar, te dejan “mal cuerpo” y eso no es tan fácil de lograr con todo lo que estamos acostumbrados a ver hoy en día.


Yo os la recomiendo porque se trata de una ciencia ficción cercana y más posible de lo que nos gustaría, que nos muestra el lado oscuro de unas vidas dominadas por la tecnología. Precisamente esa sensación de verosimilitud es lo que hace que te enganchen estas tramas independientes entre sí, que navegan continuamente entre el drama y el humor negro; es lo que hace que no despegues los ojos de la pantalla a pesar del mal rollito que se te va apoderando al grito de: “Y si…”