miércoles, 6 de agosto de 2014

Los salarios de las estrellas de tv

Los seguidores de The Big Bang Theory ya podéis (¿podemos?) respirar tranquilos: tras semanas de duras negociaciones sobre el caché de los protagonistas se confirma que habrá tres temporadas más. Mi duda sobre si esto es bueno o malo se fundamenta en que a veces alargar las tramas hasta el infinito desfavorece a series que habías podido llegar a amar; tal fue el caso, en mi opinión, de How I met your Mother, por poner un ejemplo cercano.


Por supuesto no es la primera vez en la historia de la televisión que una producción se retrasa o complica por culpa de exigencias contractuales de sus protagonistas. Por ello me ha parecido interesante escribir este post sobre las estrellas mejor pagadas en la historia de las series de tv USA ¿Preparados para deprimirnos? Ahí va la lista elaborada por Fotogramas:

1. CHARLIE SHEEN: durante su etapa en Dos hombres y medio llegó a cobrar 1.800.000 $ (1.350.000 €) por episodio, embolsándose 36 millones de euros por temporada. Se ve que el ser un juerguista/alcohólico reconocido está muy bien recompensado.

2. RAY ROMANO: acabó cobrando 1.250.000 $ (937.500 €) por episodio en Todoel mundo quiere a Raymond, serie de la CBS que se mantuvo en antena durante 9 años y finalizó en 2005. Por lo poco que recuerdo de los minutos que he llegado a ver alguna vez de pasada, sólo puedo decir: WTF!? ¿¡Por esa mierda de serie!? Hacedme el favor de mirar la foto de abajo...¿os parece que tiene cara de multimillonario?


3. TIM ALLEN: en 1999 cobraba 1.250.000 $ (937.500 €) por cada episodio de Un chapuzas en casa. Actualmente sigue siendo uno de los actores mejor pagados de la TV estadounidense por su papel en Uno para todas, por el que cobra 225.000 dólares (170.000 euros) por episodio. Igualmente incomprensible, ¡pero si es el rey de las risas enlatadas!

4. HELEN HUNT Y PAUL REISER: en 1999, en la séptima y última temporada de MadAbout You (serie que en España se emitió en algunas televisiones autonómicas), la pareja protagonista cobró 1 millón $ (750.000 €) por episodio. Y mira cuánto caló en nuestro país…ains!


5. EL REPARTO DE FRIENDS: El mítico ejemplo. Jennifer Aniston, Matthew Perry, Courteney Cox, Lisa Kudrow, David Schwimmer y Matt LeBlanc unieron fuerzas en 2002 cuando la CBS les propuso rodar la décima y última temporada de la sit-com. Todos pasaron a cobrar 1 millón $ (750.000 €) por episodio, convirtiéndose en la serie de TV que más dinero ha invertido en los salarios de su elenco protagonista.

6. JOHNNY GALECKI, KALEY CUOCO Y JIM PARSONS: como ya hemos dicho, Leonard, Penny y Sheldon de The Big Bang Theory han firmado esta semana su renovación por tres nuevas temporadas, incrementando en un 30 por ciento su salario. Pasan a cobrar 1 millón $ (750.000 €) por cada uno de los próximos 72 episodios de la serie (las tres temporadas completas). Sus compañeros Simon Helberg y Kunal Nayyar (Wolowitz y Koothrappali) ganan algo menos.

7. ASHTON KUTCHER: en 2012 renovó su contrato con Dos hombres y medio y pasó a ser el actor en activo mejor pagado de la televisión. Kutcher gana 755.000 $ (566.000 €) por cada uno de los 24 episodios por temporada de la serie. Capítulo a capítulo y si las mates no me fallan, eso hace un total de…¡un pastón y medio!


8. JOHN CRYER: actualmente cobra 600.000 $ (450.000 €) por cada uno de los episodios de Dos hombres y medio. Pese a ser fijo en todos los episodios de la serie, siempre ha cobrado menos que sus partenaires (primero Charlie Sheen, que llegó a doblarle el sueldo, y ahora Ashton Kutcher). Pero qué queréis que os diga, no lo veo nada mal para ser el pringao del grupo…

9. MARK HARMON: cobra 525.000 $ (400.000 €) por cada episodio de Navy:Investigación criminal, spin-off de JAG. Alerta Roja. Otro WTF con mayúsculas, ¿o no?


Los principales factores que influyen a la hora de posicionarse en la lista de los mejores pagados son: el canal en que se emite la serie; ser considerado un “fichaje estrella” por la fama conseguida en trabajos anteriores tanto en cine como en tv (por ejemplo Ashton Kutcher) o por supuesto amenazar con irte si no te suben el sueldo, en el caso de ser un personaje principal en una serie de éxito (como nuestros chicos de Big Bang).

Sin embargo, la crisis ha hecho que en general se manejen unas cifras que, aunque sean de vértigo, hace años hubiesen sido bastante escasas para una serie de éxito. De ahí que los cinco primeros puestos de la lista correspondan a series de finales de los 90/principios de los 2000.


En cuanto a nuestro país, los actores españoles cobran en tv diez veces menos que hace 15 años. Por convenio, lo único que está establecido es que por sesión de trabajo un protagonista no puede cobrar menos de 500 € diarios y un secundario no menos de 400. De este modo, la horquilla de salarios televisivos españoles está actualmente entre los 6.000 y los 30.000 € por capítulo, salvo puntuales excepciones. Paco León es uno de los pocos que se ha salido últimamente de estos baremos, llegando a cobrar 70.000 por capítulo de Aída. Eso explica que se haya atrevido a lanzarse a la dirección cinematográfica, con un buen colchón económico parece que los riesgos son menores.

Conclusión: ya sabéis niños, si queréis ser ricos lo mejor es convertirse en una estrella de la tv. Pero si es en USA mejor.

lunes, 4 de agosto de 2014

Sherlock


Gracias a Antena 3, la mayoría ya conoceréis esta serie british de la BBC que comenzó en 2010 y que cuenta con tan sólo tres temporadas de tres capítulos de 90 minutos cada uno. Se trata de una actualización contemporánea, ubicada en el Londres del siglo XXI, de las aventuras del detective creado por sir Arthur Conan Doyle. La serie sigue pues los pasos del excéntrico Sherlock Holmes y su compañero John Watson, mientras tratan de resolver los misteriosos crímenes que se cruzan en su camino. Ambos personajes están encarnados por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman antes de comerse el mundo y meter un pie en prácticamente todas las grandes producciones de los últimos tiempos.


En esta revisitación de las clásicas aventuras del detective por antonomasia, Holmes ha sustituido la pipa por los parches de nicotina, el doctor Watson es un joven veterano de la guerra de Afganistán y las nuevas tecnologías son una herramienta fundamental en la resolución de los casos.

El personaje de Sherlock Holmes sigue siendo un detective arrogante, un genio brillante impulsado por su deseo de demostrar que es más inteligente que los delincuentes, los policías y cualquier ser humano. Una especie de sociópata cuyo distanciamiento emocional de los casos y del mundo en general, le convierten en el perfecto indagador que sólo ve rival en su archienemigo el malvado James Moriarty.


Esta producción ha sido respaldada desde el principio por crítica y público, de modo que su popularidad se extendió rápidamente hasta convertirse en un fenómeno televisivo y en toda una serie de culto. Por ello ha recibido múltiples nominaciones tanto a los Globos de oro, como a los Emmy y los Critics’ Choice Television Awards desde 2011, ganando de momento este último en 2012 tanto por mejor miniserie como por mejor actor de miniserie para Cumberbatch. Además, los productores han confirmado una cuarta y una quinta temporada, aunque las fechas de estreno no están claras debido a las apretadas agendas de sus protagonistas.


He de decir que aunque yo soy más de Agatha Christie, los capítulos que hacen referencia más directa a las novelas de Doyle pierden, en mi opinión, parte de su encanto a la hora de adaptarlas a la época actual. Tal es el caso, por ejemplo, del episodio dedicado a “El sabueso de los Baskerville”. De todas formas me temo que lo mismo pasaría si trasladáramos los casos de Poirot, cuya lógica deductiva a veces jugaba con la inocencia del lector, al siglo XXI. Eso sí, esta adaptación es mil veces más fiel al espíritu de las novelas que la realizada por GuyRitchie en sus películas protagonizadas por Robert Downey Junior y Jude Law, en las cuales los protagonistas son unos expertos en artes marciales que usan la fuerza casi más que el cerebro.


¿Vale pues a pena seguir las aventuras de los inquilinos del número 221 de Baker Street? Elemental, querido lector. Cada capítulo parece una pequeña joya cinematográfica cargada de humor e ironía, y algunos de los casos resultan francamente interesantes. Además, ¿quién puede resistirse al vozarrón inglés del señor Cucumberbatch? ;P



Nota en IMDb: 9’3

Nota personal: 8’8

lunes, 28 de julio de 2014

The Spoils of Babylon



Cuando leí la sinopsis en una conocida web de cine, creí que se trataba de una saga familiar de estas de ricos con problemas al más puro estilo Falcon Crest. El hecho de que aparecieran tantos actores conocidos y su corta duración (son tan solo seis episodios de 20 minutos cada uno), acabaron de convencerme para empezar a ver esta miniserie. Y en el minuto uno me di cuenta de mi error: The spoils of Babylon no es seria ni lo pretende. Es puro humor absurdo y parodia exagerada de los culebrones de antaño.

Éste es el resumen de la historia: el patriarca Jonas Morehouse vive en la más absoluta pobreza en los campos de Texas con su hija Cynthia y su hijo adoptado Devon. El repentino hallazgo de petróleo en sus tierras les enriquece escandalosamente, cambiándoles la vida. Pero el poder y la influencia hacen que estos hermanastros, enamorados el uno del otro, vivan una tormentosa relación a lo largo de los años, llena de traiciones, drogas, engaños y destrucción. Visto así parece todo un drama, ¿no? Pues vosotros también habéis caído en la trampa.


Para más inri, la serie toma la forma de una especie de documental en el que el autor del bestseller que inspiró un film de 22 horas de duración, nos presenta su historia de manera abreviada. De este modo, será Eric Jonrosh (Will Ferrell) quien abra y cierre cada capítulo, contando diversas anécdotas sobre el rodaje copa en mano y al más puro estilo de “el señor que huele a vino”.


Puede que sea una casi absoluta desconocida con un 6’9 en IMDb, pero también es cierto que su protagonista femenina, Kristen Wiig, está nominada este año al Emmy a mejor actriz de miniserie. Para mí fue todo un descubrimiento sorpresa que no dejé de recomendar a amigos y conocidos aun siendo consciente de que no todo el mundo le verá la gracia a este vodevil sobreactuado y bastante cutre. Pero es que hay que entender que ese efecto casposo está más que buscado, sigue una estética que bebe directamente de aquellos interminables seriales televisivos americanos de los años 70 y  80, y se mofa tanto de las complicadas tramas como de los personajes estereotipados y los efectos especiales de aquella época.



 Si no os convence todo esto, pensad que también es una buena oportunidad para ver a multitud de actores conocidos haciendo el ganso: Tobey Maguire, Halley Joel Osment, Jessica Alba, Tim Robbins, Val Kilmer y un largo etcétera. Y además, verla requiere cero esfuerzo mental, lo cual de vez en cuando también se agradece. Pasa como con los bulldogs, que son tan feos que resultan monos: esta serie de tan mala es buena. De hecho no debo ser la única que piensa esto porque en 2015 se estrenarán otros seis episodios de la segunda parte: The Spoils Before Dying, “una historia de detectives con alta carga sexual y ambientada en el mundo del jazz de los años 50”, según su director. Tengo mucha curiosidad por ver cómo lo enfocan xD





jueves, 24 de julio de 2014

Luther

Sin ánimo de hacer publicidad, os contaré que la semana pasada descubrí que en la videoteca de Imagenio hay maratones de series gratuitas. Revisando las opciones disponibles decidí empezar a ver The Bridge pero al parecer los capítulos tienen “fecha de caducidad” y la primera temporada empezaba desde el capítulo 9, con lo cual la descarté. Más abajo encontré Luther, una serie sobre la cual había leído en algún foro y que tenía en mi lista de asuntos pendientes. Normalmente me da mucha pereza empezar series que ya llevan varias temporadas emitiéndose, pero al ver que entre las tres temporadas existentes tan solo sumaban 14 capítulos de una hora cada uno me animé a empezar a verla con mi padre. Y ya sólo nos quedan dos capítulos para acabarla. La hemos devorado.


La sinopsis viene a ser algo así como: un detective de la Unidad de Delitos Graves, superdotado y con problemas de control de ira, se reincorpora al trabajo después de un periodo de baja. Pero es bastante más que eso. Aunque te intenten recordar continuamente que el protagonista tiene un fondo oscuro, yo enseguida conecté con él y su forma de actuar, empaticé con su modo de resolver los problemas y le cogí un cariño y una lástima casi inmediatos. A lo mejor lo que pasa es que yo también estoy tarada, quién sabe.


Se nos van presentando diferentes crímenes llevados a cabo en el Londres actual por asesinos francamente perversos y muy logrados, sin escrúpulo alguno y diferentes grados de enfermedad mental, diría yo. Aunque los casos son por lo general sangrientos y el ambiente es oscuro y sórdido, la serie no se recrea ni en la violencia ni el sexo. Esos elementos están ahí, siempre de fondo, pero no se muestran explícitamente. Y es difícil resultar así de elegante (mirad qué maravilla de intro) hoy en día y aun así conseguir mantener en tensión a un espectador que desde el principio conoce la identidad de cada asesino pero debe acompañar a Luther a través de sus curiosos métodos deductivos hasta llegar a la resolución del enigma.


Idris Elba, el primer negro despeinado de la historia de la humanidad (a la foto de arriba me remito), es claramente el corazón de esta serie. Casi todo el peso de la acción recae sobre su personaje, el inspector John Luther: atormentado, obsesivo, con una total dedicación al trabajo y convencido de que “lo correcto” no siempre es lo que dicta la ley. Aunque se ve rodeado de numerosos secundarios fijos y bastante bien construidos a lo largo de las temporadas, él es el núcleo de todo, el gancho que hace que quieras seguir viendo más. Su personaje está sobrado de carisma: su forma de andar, encorvado y con las manos en los bolsillos de su característico abrigo gris ceñido se te quedan grabados en la memoria. No en vano Elba ganó un Globo de Oro en 2012 como mejor actor de miniserie.


Las temporadas de esta serie policiaca/drama psicológico de la BBC no son constantes en cuanto a calidad. La primera impacta porque Luther está en plena tormenta emocional y laboral: su mujer le abandona y está siendo investigado por Asuntos Internos. Si a eso le añadimos la entrada en escena de la enigmática Alice Morgan, toda la trama toma un cariz más que interesante. La segunda temporada pierde un poco fuelle, quizás por la dosificación del personaje de Alice, la cual nos regala sin duda los mejores diálogos frente a Luther. A mitad de ver la tercera, me atrevería a decir que está siendo correcta, aunque no apasionante.


A pesar de estas irregularidades en cuanto a la calidad de las temporadas, la serie tiene un 8’6 en IMDb, se está preparando una precuela cinematográfica y además un spin off sobre la inquietante figura de miss Morgan. Así que yo diría que vale la pena echarle un ojo, ¿no?

martes, 22 de julio de 2014

Silicon Valley

Si Black Mirror nos hablaba de lo peligrosa que podría llegar a ser en el futuro la creciente influencia de la tecnología sobre nuestras vidas, esta serie nos muestra en clave de comedia nada disparatada cómo se vive en la actual cuna de la innovación y las nuevas tecnologías. La HBO pretende que conozcamos de cerca ésta cada vez mayor área de California donde tienen su sede algunas de las compañías que dominan el mundo: Microsoft, Apple, Yahoo, Youtube, Facebook, Google…En este ambiente de gigantes tecnológicos en el cual se mueven millones de dólares cada día, desde el repartidor de pizzas hasta el magnate más tonto creen tener ideas revolucionarias para nuevas aplicaciones móviles.


La historia se centra en Richard, un tímido programador que comparte casa con otros tres amigos en un vivero de empresas cuyo dueño les permite instalarse gratis a cambio del 10% de los beneficios de todo aquello en lo que trabajen con éxito.  Juntos están desarrollando una aplicación musical llamada Pied Piper, la cual es bastante normalita pero contiene un algoritmo de compresión de datos que podría revolucionar internet. Cuando lo descubren, dos empresarios multimillonarios y antiguos enemigos se interesan por su proyecto: uno le ofrece a Richard 10 millones de dólares para quedarse con el producto, y el otro  le ofrece ser su socio y ayudarle a crear su propia empresa. La elección del protagonista y las consecuencias de la misma las iremos conociendo a lo largo de 8 capítulos y al parecer en una futura segunda temporada.


En “el Valle” hay una gran concentración de desarrolladores informáticos y programadores, la mayoría hombres, lo cual se refleja en el elenco de la serie, que sólo cuenta con una mujer en cuya personalidad no se profundiza en absoluto. Los guiños sobre Steve Jobs y otros iconos de hoy en día son continuos. Sin ir más lejos, Hooli, la compañía en la que trabaja el protagonista, está claramente inspirada en Google, con sus instalaciones llenas de color y sus innovadores métodos de trabajo y motivación de empleados. Además, aparecen continuamente gadgets y avances tecnológicos que conocemos pero que sólo forman parte del día a día allí, en el paraíso geek.


No se trata de una comedia friki tan fácil como Big Bang, y quizás por eso haya sido por el momento un poco ignorada en nuestro país, aunque haya recibido un 8’5 en IMDb, tres nominaciones a los Critics' Choice Television Awards y cinco a los Emmy, incluyendo mejor comedia y mejores títulos de crédito iniciales (os adjunto el vídeo). Es cierto que algunas bromas sólo las entenderán los más nerds, pero aunque esta serie al principio no resulte muy atractiva, poco a poco va haciéndose querer, tal y como pasa con los frikis de carne y hueso ;)





miércoles, 16 de julio de 2014

Black Mirror

En mi última entrada os hablé del hype y hoy quiero presentaros otro concepto relativamente nuevo: el concernismo. Este término deriva del vocablo inglés “concern”, preocupación,  y da nombre a una corriente filosófico-artística que propone y analiza posibles futuros cercanos exagerando alguno de los aspectos de la vida contemporánea. Plantea hipótesis escépticas sobre qué haríamos los humanos frente a pequeños cambios del orden establecido. Dentro de esta corriente se encuentra sin duda la miniserie británica Black Mirror, objeto del presente post.


Por el momento consta de dos cortísimas temporadas de tres episodios, lo cual siempre aumenta el impacto sobre el espectador (generalmente, cuantos menos episodios tiene una obra, más fácil es venderla como un acontecimiento). En cada episodio de 45 minutos se denuncia algún aspecto de la sociedad actual, presentándonos como una masa adormecida, poco crítica y adicta al impacto visual.


Tanto el gran nivel de la producción como su enfoque directo de los conflictos consiguen impactar al televidente, y le han servido para obtener un 8’7 en IMDb. Además, a pesar de tratarse de historias independientes, hay cierta conexión entre ambas temporadas, cuyos capítulos se dividen en tres temas distintos aunque interrelacionados: el impacto de los avances tecnológicos en la intimidad y en la política, y la influencia de los realities en la sociedad.


Es complicado hablaros de esta serie sin resumir algunas de sus tramas, pero creo que es preferible que las vayáis descubriendo por vosotros mismos. Sin embargo, no puedo evitar señalar que mi episodio favorito fue el primero de la segunda temporada, Be right back, que de hecho fue el primero que vi y me impactó por su ternura dentro de la desesperación. El resto de episodios por supuesto también valen la pena en mayor o menor medida, pues te llevan a reflexionar, te dejan “mal cuerpo” y eso no es tan fácil de lograr con todo lo que estamos acostumbrados a ver hoy en día.


Yo os la recomiendo porque se trata de una ciencia ficción cercana y más posible de lo que nos gustaría, que nos muestra el lado oscuro de unas vidas dominadas por la tecnología. Precisamente esa sensación de verosimilitud es lo que hace que te enganchen estas tramas independientes entre sí, que navegan continuamente entre el drama y el humor negro; es lo que hace que no despegues los ojos de la pantalla a pesar del mal rollito que se te va apoderando al grito de: “Y si…”